Era un ocho de marzo
cuando apareció aquel avión
en un aeropuerto lejano
del que no se sabe posición.
Rodaba por la pista lentamente,
con su enorme fuselaje impecable.
Se preparaba para un viaje inminente
cuyo destino no sabía nadie.
Aquella increíble aeronave,
parecía incontrolable.
No había piloto con coraje
para realizar aquel viaje.
Tampoco había tripulación,
ni servicio a bordo.
No hacía trasbordo
ni tenía conexión.
Aeronave misteriosa,
no identificada.
Sin origen o destino,
sin ruta planificada.
Alguien embarcó por error,
quizás se perdió y nadie lo vio.
Pero de pronto aquel avión
a moverse comenzó.
En la torre de control,
ningún trabajador lo notó
cuando por la pista aceleró
y en un suspiro despegó.
Aquel pasajero desconocido,
aquel inocente polizón
se había quedado dormido
dentro del misterioso avión.
El piloto automático se encendió
cuando por encima de las nubes ascendió
y por toda la cabina el silencio se extendió
con un ruido ensordecedor.
Aquel ocho de marzo
Rodaba por la pista lentamente,
con su enorme fuselaje impecable.
Se preparaba para un viaje inminente
cuyo destino no sabía nadie.
Aquella increíble aeronave,
parecía incontrolable.
No había piloto con coraje
para realizar aquel viaje.
Tampoco había tripulación,
ni servicio a bordo.
No hacía trasbordo
ni tenía conexión.
Aeronave misteriosa,
no identificada.
Sin origen o destino,
sin ruta planificada.
Alguien embarcó por error,
quizás se perdió y nadie lo vio.
Pero de pronto aquel avión
a moverse comenzó.
En la torre de control,
ningún trabajador lo notó
cuando por la pista aceleró
y en un suspiro despegó.
Aquel pasajero desconocido,
aquel inocente polizón
se había quedado dormido
dentro del misterioso avión.
El piloto automático se encendió
cuando por encima de las nubes ascendió
y por toda la cabina el silencio se extendió
con un ruido ensordecedor.
Aquel ocho de marzo
mi vida cambió
por culpa de un avión
que a deshoras despegó.
Aquel ocho de marzo
fuiste el polizón
de una nave sin destino
que muy pronto partió.
La bodega iba repleta
de sueños, sonrisas, recuerdos.
De mi cara pizpireta,
de tus ojitos tiernos.
No había ni una maleta,
solo deseos, caricias, momentos.
De volar cometas,
de contarme cuentos.
En torno a las diez de la mañana,
sin que nadie pudiera hacer nada
aquel enorme avión despegó
y mi pobre corazón se encogió.
Ascendió muy alto en el cielo,
sus enormes alas desaparecieron
confundiéndose en las densas nubes.
Y yo no lo detuve.
Cuando supe la identidad
del polizón perdido
y del rumbo al infinito
desee que no fuera verdad.
El mundo se paró,
el reloj se detuvo,
mi alma se partió
y un vuelco dio mi corazón.
No debías viajar en ese avión
pero aquel fue el viaje de tu vida.
Se pudrieron los sueños en cabina
y se incendió el motor de mi corazón.
No aterrizarás en este aeropuerto.
No recogerás tus maletas.
No saldrás por esa puerta.
Pero yo aquí te espero.
Cada madrugada.
En el aeropuerto.
Sola, desesperada.
No te encuentro.
¿En qué vuelo vendrás?
¿Cuándo partirás?
Vuelve a casa por Navidad
que quiero abrazarte una vez más.
Ojalá pudiera comprar
un pasaje hacia el infinito
para verte a ti y a mamá
y traerles de vuelta conmigo.
Siempre maldigo ese avión desconocido
que no aparece en las pantallas
que no aparece en el radar
y que traslada polizones al infinito.
Aquel ocho de marzo
fuiste el polizón
de una nave sin destino
que muy pronto partió.
La bodega iba repleta
de sueños, sonrisas, recuerdos.
De mi cara pizpireta,
de tus ojitos tiernos.
No había ni una maleta,
solo deseos, caricias, momentos.
De volar cometas,
de contarme cuentos.
En torno a las diez de la mañana,
sin que nadie pudiera hacer nada
aquel enorme avión despegó
y mi pobre corazón se encogió.
Ascendió muy alto en el cielo,
sus enormes alas desaparecieron
confundiéndose en las densas nubes.
Y yo no lo detuve.
Cuando supe la identidad
del polizón perdido
y del rumbo al infinito
desee que no fuera verdad.
El mundo se paró,
el reloj se detuvo,
mi alma se partió
y un vuelco dio mi corazón.
Tú, a bordo de ese avión,
sin pasaje ni maletas.
¡Debe ser un error!
Es un viaje de ida sin vuelta.
pero aquel fue el viaje de tu vida.
Se pudrieron los sueños en cabina
y se incendió el motor de mi corazón.
No aterrizarás en este aeropuerto.
No recogerás tus maletas.
No saldrás por esa puerta.
Pero yo aquí te espero.
Cada madrugada.
En el aeropuerto.
Sola, desesperada.
No te encuentro.
¿En qué vuelo vendrás?
¿Cuándo partirás?
Vuelve a casa por Navidad
que quiero abrazarte una vez más.
Ojalá pudiera comprar
un pasaje hacia el infinito
para verte a ti y a mamá
y traerles de vuelta conmigo.
Siempre maldigo ese avión desconocido
que no aparece en las pantallas
que no aparece en el radar
y que traslada polizones al infinito.


Polizón by Laura Zerpa Sánchez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.
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