Sentiversos: Keiko

16 enero 2020

Keiko

Reconozco esa mancha en tu garganta,
reconozco tus aletas curvadas,
los ruiditos y chillidos que emites al nadar
y esa majestuosa forma de saltar.

En tu dulce mirada
se refleja la añoranza
de una vida soñada
llena de bonanza.

En tu aleta dorsal
se refleja la maldad
que tuvo la sociedad
al encerrarte sin más.

En tu piel desgastada
se refleja el cansancio
tras ser explotada
durante tantos años.

Persona afortunada
quien te observó nadar
en las aguas heladas
de tu hábitat natural.

Persona malvada
quién te quiso arrancar
de esas puras aguas
por quererse lucrar.

¡Qué enorme injusticia!
Meterte en una piscina
y mantenerte cautiva,
alejada de tu familia.

Como una marioneta
hacías piruetas
con las gradas repletas
de personas ineptas.

¡Qué rabia me da!
Nadie supo apreciar
tu gran inteligencia
y tu agilidad.

Qué maldita tristeza
que te despreciaran sin más,
sin admirar tu belleza
en plena libertad.

Pobre enorme ballena,
que por tanta codicia,
acabó en una bañera
suplicando comida.

Cuando eras una cría,
en tiempos ya lejanos,
nadabas con tu familia
lejos de seres humanos.

Viajabas bajo la luna
con el horizonte en la lejanía
sin preocupación alguna
porque mamá te protegía.

De repente unos malvados
a tu familia acorralaron
y a ti te secuestraron
siendo un bebé de dos años.

Tus padres desquiciados,
no pudieron evitarlo
y cuando aquellos se marcharon
odiaron como nunca al ser humano.

Te atraparon,
te encerraron,
te menospreciaron
y así te condenaron.

Te drogaron,
te maltrataron,
te insultaron
y al final te adiestraron.

Durante muchos años
sin pudor te explotaron
mediante chantajes y engaños
llenando de gente el acuario.

Comenzaste a enfermar
y no supieron reaccionar
hasta que vieron la oportunidad
de una película grabar.

¡Nació una nueva estrella!
Keiko, Willy, llámala como quieras.
Su amigo Jessie, siempre con ella,
intenta liberarla, como sea.

Nadie se paró a pensar
que no eras un objeto
que no eras mercancía o material
con el que comercializar.

Un día cualquiera vi
aquellas películas sin igual
que hablaban sobre ti
luchando por la libertad.

Así, en mi niñez te conocí.
Cambiaste mi forma de pensar,
me hiciste muy feliz,
y en mi piel te quise tatuar.

Tú me transformaste
haciéndome reflexionar,
desde querer entrenarte
hasta la cautividad odiar.

Keiko, preciosa,
bella, enorme, colosal.
Keiko, majestuosa,
con fama mundial.

Tú hiciste historia al demostrar
que un animal en cautividad
a su hábitat puede regresar
y así su vida recuperar.

Tú fuiste la pionera, orca guerrera.
Nos has dado una lección
que no debemos ignorar.

Deseo de corazón
que todo el planeta
comience a razonar.

Deseo de corazón
que jamás un zoo
vuelvan a visitar.

Deseo de corazón
que no repitan un show
con ningún tipo de animal.

Ojalá pronto clausuren esas bañeras
para que ningún otro delfín o ballena
se convierta en el esclavo de otra empresa.

Ojalá que los culpables
cumplan la condena
por ser tan deleznables.

Ojalá que algún día
yo tenga la oportunidad
de disfrutar de la compañía
de orcas nadando en libertad.


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Keiko by Laura Zerpa Sánchez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en https://sentiversos.blogspot.com/.

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